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lunes, 4 de enero de 2010

Al día con las lecturas


Bueno amigos, después de una larga ausencia que me ha tenido alejado de estas canchas (no de otras), vuelvo con el inventario final de lecturas del 2009 (y primeros días del 2010).

PADRES E HIJOS, de Iván Turguéniev. Este autor es uno que siempre aparece en la lista de grandes escritores del realismo ruso, pegadito a Tolstoi y Dostoievski, es decir, como en un segundo escalón después de ese gran número uno compartido. Padres e hijos es una novela notable en la que se relata la vida de dos amigos, Basarov y Arkadi. Son dos aprendices de nihilistas (Basarov está más adelantado), lo que la vuelve una novela de hondo contenido filosófico. Recomiendo mucho.

SETEMBRADA, de Eduardo Belgrano Rawson. Otra linda novela que narra los sucesos de la guerra del Paraguay, infame agresión en la que Uruguay participó del lado vencedor. Un grupo harto heterogéneo al comando de un globo aerostático de espionaje transita por la selva y el río Paraná en busca del buen humor. Hay alguna objetable comparación anacrónica, pero después se disfruta.

EL ARTE DEL PARPADEO, de Alejandro Ferreiro. La leí en el marco de mi nueva faceta como colaborador de La Diaria. Me gustó mucho lo que hace el autor y los riesgos que corre. Escribe sobre la lucha de un hombre con un pez sin ser Hemingway… No le sale mal. Muy por el contrario, es una novela en cierto punto fascinante.

LAS DOS MUERTES DE DIONISIO DÍAZ, de Matías Castro. También para La Diaria, en este caso se trata de una completa investigación de este mítico niño héroe de Treinta y Tres (¡¡¡los pagos de mi apreciado I. F. de P.!!!). Recomiendo este libro sobremanera, a pesar de ciertas dificultades en la edición que el lector haría muy bien en soslayar en beneficio de una lectura fluida. La parte final, donde se cuentan algunos aspectos de la vida de Marina Ramos (la hermana que Dionisio salvó), que aún vive, es muy, muy emotiva.

CAÍN, de José Saramago. El bueno de José usa y abusa de sus fanáticos… No sé qué decirles… me ha dejado un poco anonadado… Caín participa de todos los eventos centrales del Génesis y se enfrenta cada vez que puede a ese dios cruel con el que Saramago tiene esa rivalidad ancestral. Nada nuevo bajo el sol. Apenas un Nietzsche un poco más loco… Y no para ahí el descontrol: Caín realiza su periplo viajando en el tiempo de atrás para adelante y de nuevo para atrás sin que nadie pueda explicar nada… Como admirador de este hombre le pido por favor que no la trabaje más de taquito. Que descanse y opine de los EEUU si quiere… pero que afloje un poco. ¿Por qué no unas memorias, José, en vez de ficción?

¡¡¡SALUD A TODOS/AS EN ESTE COMIENZO DE AÑO!!!