lunes, 18 de mayo de 2009

LLORANDO DE A RATOS...


Estoy llorando de a ratos y me pregunto por qué. No debería preguntarme nada, pero lo hago.
Lloré cuando anoche leía por Internet los primeros coletazos de la muerte de Benedetti. Lloro ahora que están repitiendo algo que dicen que dijo Saramago. Después vendrán Serrat, Viglietti y Mutis.
La última vez que me sentí así fue cuando murió Seregni y empezaron a mostrarlo desde el balcón de su casa la noche del día en que lo liberaron. Es decir, hace cinco años que no me sentía de esta manera.
Debo prevenirlos acerca de que no es una mala manera. Mi ser romántico está de parabienes. Mi emotividad a flor de piel.
Igual hay algunas cosas que me generan mucha incomodidad. Por ejemplo, esa cuestión de amor-odio que genera Benedetti. Unos lo aman, la mayoría digamos. Otros lo odian. No… Otros lo ningunean, que a lo mejor es una forma del odio. Pero pocos llegan a plantear algo concreto en cuanto a juicio estético sobre su obra. Parece que Benedetti para unos era un iluminado y para otros era un escritor básicamente malo, siempre a la sombra de Onetti que, ese sí, ya se las tiene que ver con el mote de vaca sagrada, mal que le pese, por supuesto. Pero claro, Onetti es “oscuro”, Onetti es “difícil”, exige de los críticos un nivel académico superior, etc., etc. Quiero ser claro en dos aspectos: Onetti se refregaría estas consideraciones, y Benedetti es mucho más reconocido en el mundo que Onetti. Damián González Bertolino en su blog lo dice muy bien: era famoso y punto.
En definitiva: era famoso, vivía de escribir, escribía bastante, le gustaba a la gente, su prosa y sus versos suelen ser diáfanos… Conclusión: para una crítica uruguaya enloquecida por el malhumor y la oscuridad, era demasiado. En Argentina, no lo dudo, Benedetti estaría al lado de los demás íconos del siglo pasado (Cortázar, Borges, Bioy, Sábato), ocupando un nicho de mercado distinto al de ellos, pero en la misma primera línea de fuego. En Uruguay está solo. Ni siquiera Onetti se le arrima.
Lo más gracioso es que es el mismo Benedetti el responsable, al menos en parte, de estas posturas críticas que aquí expongo. Él mismo fue un amargo crítico en la mayoría de las ocasiones.
Otro lado por el que se le pega es la cuestión del compromiso. Campanella, su biógrafa, dice que su compromiso fundamental no es el político sino el literario. Discrepo: su compromiso principal es el político. Y la literatura él la usó para transmitir ideas, vivencias y cuestiones políticas. ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso uno no puede hacer eso? El problema no es hacerlo o no hacerlo sino hacerlo bien o hacerlo mal. Y esta es la diferencia entre Benedetti y Galeano. ¿O la Construcción de la muralla china de Kafka, en toda su oscuridad, no es un documento político? ¿Acaso no lo son la mitad más uno de los poemas de Quevedo? ¿Las novelas de Pérez Galdós? ¿Fuenteovejuna? ¿Los consejos del Quijote a Sancho?
Todo esto me genera incomodidad, como decía arriba. Es una incomodidad que podría llevar el adjetivo de crítica. Pasa con Benedetti lo que pasa con los cuadros de fútbol, las murgas y los movimientos políticos: no se analiza el discurso (en el caso del fútbol, el transcurso) sino que la razón se adjudica por medio del mecanismo de la hinchada. Para mí Benedetti escribió cosas muy buenas y otras que son mediocres. Y si me apuran, lo bueno fue menos cantidad que lo malo. Pero fue muy bueno.
Finalmente quiero plantear otra incomodidad: hay discursos que me resultan chocantes a estas horas. Yo sé que Galeano era un amigo entrañable de Benedetti, pero igual me rechinan sus palabras, eso que dijo de la “inflación palabraria” o lo de que “el dolor se dice callando”, y al otro día, en vez de callar, saca una primera página en tremendo diario argentino. ¿Dónde está ese respetuoso silencio? Pero también apareció Mercedes Vigil diciendo que aquí la crítica no le hizo justicia a Benedetti porque era muy popular. Acarreó agua para su molino Mercedes, pues a ella le sucede algo similar.

Uf… Salí de todo esto que me tenía atragantado. Ahora me voy a ver la tele. Quiero llorar un poco más por alguien que lo merecía. Quiero emocionarme con la vida de alguien que escribió.

8 comentarios:

Ignacio dijo...

Lo que nos pasa a nosotros, creo, es que con Benedetti tuvimos todo para ganar, y hasta creímos que para ganarle, tan cristalino era. Y es verdad, la literatura se mezcla con todo, porque si no estaría muerta. Y justo eso es lo que queda vivo de este hombre.
Abrazo

Jorge ABEEL dijo...

Qué puedo decir, yo que no he concurrido a las aulas, mis comentarios pueden ser un tiro de azar, me parece una óptica real, de la vida misma esas palabras, parece un grito de locomotora y campanario, quizás los movimientos propios del pueblo donde el mismo Benedetti optó por vivir y revivir. Da gusto leer entradas con aportes donde se trata de abarcar todos los ángulos del palacio. Lo importante según mi sentido de la vida, es que quedó el poeta, al hombre no lo conocí, tiempo tuvo y más que muchos hombres, no lo lloro ni lo lamento, otros más altruistas y con hambre, mueren en el anonimato. Sus libros los tengo, para qué lo quiero a él, sus poemas buenos o malos, seguirán escribiendo en otros escritores, sin saberlo ellos copiándolo, plagiando a la naturaleza sin fin. Jorge.

Archiduque de Applecore dijo...

"Discrepo: su compromiso principal es el político. Y la literatura él la usó para transmitir ideas, vivencias y cuestiones políticas. ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso uno no puede hacer eso? El problema no es hacerlo o no hacerlo sino hacerlo bien o hacerlo mal. Y esta es la diferencia entre Benedetti y Galeano. ¿O la Construcción de la muralla china de Kafka, en toda su oscuridad, no es un documento político? ¿Acaso no lo son la mitad más uno de los poemas de Quevedo? ¿Las novelas de Pérez Galdós? ¿Fuenteovejuna? ¿Los consejos del Quijote a Sancho?"

200% de acuerdo...

Abrazo!
A.A

Hebert Zarrizuela dijo...

¡Adhiero!
Abrazo grande.
L.

Trenaluna dijo...

Buenas... yo creo que no es necesario optar por uno u otro si de compromiso se refiere, uno se compromete al unísono con muchas arístas del vivir y en difinitiva son sólo divisiones abstractas, caras de lo mismo,la vida y sus múltiples toboganes...

Personalmente, cuando fui al entierro del "Darno" y antes de entrar caían la gotas como si cantaran y luego cesaban como si callaran, me resultó completamente un ruidaje poco amoroso la discusión impropia de si era anarco o comunista...

espontáneo y sensible tu relato; y bello, muy bello el anterior, yo también creo en Dios si miro a los ojitos de mi hija...

Telemías dijo...

Amigos: gracias a los nuevos y a los viejos por darse una vuelta. Al final del día la avalancha de información sobre Benedetti es abrumadora. TVespañola, Telesur, CNN, etc. ¿Hay algún uruguayo tan reconocido por el mundo? Capaz que la literatura nos da una sorpresa.

Saludos

Rafael Tortt dijo...

Uf, cuánto tiempo sin cabalgar por estos pagos. Ja. Solo una cosa quiero decir: Amigos, no ha muerto un escritor, sino un ser humano. Gracias. Gran abrazo.

Wilson Mesa dijo...

Estoy de acuerdo en lo que escribiste y te felicito,por no ningunear a Benedetti.La verdad que la crítica sesuda me importa poco si no se da cuenta que es el escritor más conocido,en el orbe.¿Y qué más querría un escritor?,caramba.Por algo será que es conocido y reconocido.Ahora muchos uruguayos están asombrados de cómo corrió la noticia de su muerte por todo el mundo.Creo que tuvo los dos compromisos y fue coherente con ellos.Gracias, Pedro.Saludos.Wilson.
http://wilsonmesa.blogspot.com