domingo, 4 de octubre de 2009

ARREGUI VISTO POR MAGGI: mucho más que escritores.







Después de un fin de semana muy lindo con Leo y Damián (se presentó en San José el Springer), y antes con Ramiro Sanchiz y Rodolfo Santullo (ciencia ficción y Perséfone), dedico a los amigos, a todos, esta entrevista que mis alumnos de Ismael Cortinas, cuarto año, le hicieran a Carlos Maggi sobre otro del 45: Mario Arregui. Uno puede tener diferencias notables con Maggi, claro, pero que la mueve, la mueve. A modo de intro digamos que la ruta 23, que pasa a cinco metros del liceo y lleva el nombre del escritor de Flores fue el disparador de la cosa. Los alumnos y el entrevistado, obviamente, estuvieron de acuerdo en difundir esta mini entrevista vía electrónica. Y yo siempre le agradeceré a Maggi su gesto, su compromiso y su disposición para dialogar de igual a igual con estos gurises.



Entrevista a Carlos Maggi sobre Mario Arregui:


¿CÓMO CONOCIÓ A MARIO ARREGUI?

En 1942, yo tenía veinte años y con Maneco Flores Mora (un compañero de clase desde primaria hasta sexto de secundaria, donde éramos alumnos) editábamos junto con Leopoldo Nóvoa (que después fue un pintor exitoso en París) una revista llamada APEX.
Sabíamos que en el café Metro, en la rinconada de la Plaza Libertad, había una barra de muchachos que como nosotros estaban en el quehacer literario y fuimos a pedirle una colaboración a uno de ellos, Carlos Denis Molina; un maragato poeta que escribió una preciosa novela titulada Lloverá siempre.
Denis Molina había ganado un premio con una obra de teatro titulada el El regreso de Ulises.
En esa barra encontramos a Mario Arregui, conocimos sus cuentos y sus opiniones y resultó ser un tipo formidable.

¿SE SIENTE USTED HOMENAJEADO AL SER RECONOCIDO POR PERTENECER A LA GENERACIÓN DEL 45?

Mi generación no fue homenajeada, fue una generación de lucha externa, contra el falso optimismo de nuestros mayores que veían iniciarse un gran estancamiento nacional y seguían viviendo como en los años de nuestro gran apogeo batllista.
Y al mismo tiempo, fue una generación de lucha interna. Reaccionamos contra los que se aplaudían sin que hubiera méritos para ello; y al mismo tiempo, reaccionamos contra nosotros mismos, tratándonos con el mayor rigor crítico.
Yo me atreví a publicar mi primer libro, Polvo enamorado en el año 52, cuando tenía 30 años. Ya había quemado muchos cuentos y una novela, El gorro verde, que había ganado el concurso literario del Centro de Estudiantes donde Paco Espínola era integrante del jurado; que fue así como lo conocí hacia 1943. Paco era un gran maestro en ese momento y tenía 42 años. Onetti era otro gran maestro y tenía 34. Era un tiempo bueno para la cultura.

¿QUÉ ES PARA USTED LA GENERACIÓN DEL 45 DESDE UNA PERSPECTIVA INTERNA, YA QUE FORMA PARTE DE LA MISMA?

Soy uno de ellos y nada más; un escritor porfiado; y un testigo cuyo mayor privilegio es durar muchos años en plena salud. Tuve amigos entrañables con los cuales compartí la preciosa vocación humanística y un trato personal de amistad, absolutamente insustituible.

¿QUÉ CUENTO DE ARREGUI LE GUSTA MÁS? ¿POR QUÉ?
No puedo elegir con seguridad, tal vez el más perfecto y desgarrador sea “Un cuento con un pozo”.

¿SE SIENTE IDENTIFICADO CON ALGUNO DE ELLOS? ¿CON CUÁL? ¿POR QUÉ?

No. No es “UN” cuento lo que me importa. Me siento identificado con Mario y su planteamiento moral de la literatura; y corresponde fielmente a su modo de ser.
Su modo de ser y su obra se parecen mucho. Era un hombre austero, responsable y duro, escribía temas que en el fondo cuentan un solo cuento: uno y su obligación de ser auténticamente uno mismo.

¿TIENE ALGUNA ANÉCDOTA DE LA GENERACIÓN DEL 45?

Siempre pasan cosas que después, vistas a la distancia, resultan un tanto ridículas y hacen sonreír. Una vez nos cruzamos con Emir Rodriguez Monegal que era muy ácido para criticar. Yo estaba furioso con él por lo que había escrito sobre Morosoli y sobre Felisberto Hernández. Lo saludé con un: ¿qué tal?; y después me arrepentí. Di vuelta, lo detuve y le dije: No voy a saludarte más. Cada vez que te saludo, miento. No me interesa que estés bien.

¿CUÁL ES SU MAYOR RECUERDO DE ARREGUI?

Era un tipo maravilloso. Un día discutimos en el Metro hasta las dos de la mañana y cuando nos levantamos de la mesa, nos fuimos juntos caminando por 18 de julio. El vivía en Mercedes y Olimar y yo en 18 y Ejido. Cuando llegamos frente a mi casa, le dije, bastante impaciente: ¿No se cómo podés seguir con eso?
Ni me acuerdo sobre qué versaba la polémica, pero me acuerdo muy bien de la respuesta de Mario. Dijo, sin apurarse: sigo con eso porque estoy equivocado.

¿QUÉ RELACIÓN TENÍA CON ÉL APARTE DE COMPARTIR IDEAS SOBRE LA LITERATURA? ¿FUERON BUENOS AMIGOS?

Nunca recibí una mala acción o una molestia que proviniera de Mario. Fuimos grandes amigos. Cuando dejamos de ir al café fue por razones de familia. Nos habíamos casado y teníamos hijos; él pasaba temporadas en la estancia; llegaba a Montevideo y nos encontrábamos como siempre.
Era una manera muy linda de confraternizar en todo, incluido en aquello que no coincidíamos. Mario era comunista, pero cuando Maneco iba a Flores en medio de una campaña electoral, Mario le conseguía el equipo, los altavoces del Partido Comunista para la amplificación de sus actos por el Partido Colorado.

¿RECUERDA ALGÚN HECHO IMPORTANTE QUE HAYAN VIVIDO JUNTOS?

La madre de Mario tuvo un accidente de tránsito, fue hospitalizada y falleció unas horas después. Cuando Mario pudo comunicarse con la estancia, supo que su padre y su hermano ya habían salido para Montevideo, sin conocer la noticia. Iban a llegar para encontrarse con un velorio armado en su casa.
Conseguimos un auto prestado después de muchas vueltas y cuando Mario fijó el lugar y el tiempo que nos quedaba para poder atajarlos, tuvimos que salir a cien por hora.
Mario no sabía manejar. Manejaba yo, porque había tenido una cachila; pero en realidad no sabía manejar ni tenía libreta; y menos con semejante Chevrolet a todo lo que daba (creo que era de la madre del Tola Invernizzi). Es un recuerdo viejo y está borroso, años 46 o 47. Solo tengo presentes las veces que estuve a punto de chocar.

4 comentarios:

F. de P. dijo...

1- ¿Debo decir que me quedé con ganas de aparecer por ahí? Vos dejá que el año que viene... Saldrás con el tema de "no dejar para después..." Pero es que tengo que llevar con algo...
2- Maggi. Es verdad. A mí me pasa que disiento pero qué placer disentir con un tipo así, con ese humor y esa solidez. En el Encuentro de Escrituras pasado dijo algo y me acerqué a manifestarle mi disenso. Fue uno de mis más felices encuentros con alguien, y eso que sigo en mis trece. Me alegra concordar en el cuento de "Arregui", que es de lo más demoledor que yo he leído.
3- Alguien que conoce al hijo de uno de estos monstruos del 45 conoce una anécdota divertidísima sobre ellos, que no dejo al aire libre en consideración del carácter cristiano y moralizante de este espacio...
Gran abrazo.

F. de P. dijo...

¿Alguien puede explicar por qué puse Arregui entre comillas?

Hebert Zarrizuela dijo...

Te felicito a vos, Pedro, y a tus gurises. Excelente trabajo. Creo que Maggi es un tipo fenomenal. Recuerdo que en el 2005 vino a Minas por algún asunto, y Gorge y yo nos acercamos para saludar. Llevé mi ejemplar de "Gardel, Onetti y algo más". Nos saludó encantado y, cuando le pedí que me dedicara el libro, lo miró un momento y dijo: ¿De dónde sacaste esto? Ni yo tengo esta edición... Un hombre muy cariñoso.

Me hibiera encantaado estar.
Un abrazo grande.
Leo.

Telemías dijo...

Bueno nacho y leo , en la siguiente feria se vienen y ya está. De alguna manera nos vamos a acomodar.

Maggi es un tipo que hay que aprovechar ahora. Yo me sentí conmovido por su gesto, realmente. Como dijo DGB el otro día, milanesa de por medio, era otro país, uno de caballeros...