sábado, 17 de octubre de 2009

UN ZZZUEÑO MUY BIZZZARRO, y otras cotidianas… (APOLOGÍA DE 31 MINUTOS)


1- El jueves de noche mientras estaba en la parada frente al liceo de Rincón de la Bolsa me encontré con una cuadrilla propagandística de Asamblea Popular. Uno de los que pegaban carteles se parecía muchísimo a un ex político de izquierda muy contestatario… En eso vi a uno de los presidenciables en un periodístico televisivo. El sábado en la madrugada soñé que habían matado a ese presidenciable. El que lo había matado era el ex político a quien se parecía el que pegaba carteles de Asamblea Popular en aquella parada. En realidad en el sueño lo único que vi fue al candidato a vice del partido afectado explicando que ahora sí, tras el magnicidio, ganaban por robo (esto lo ponía ciertamente feliz)… Una locura, admito…

2- Sábado de mañana. Liceo de Ismael Cortinas. Alguien ha conseguido un tablero de básquet. Hay que colgarlo y me ofrezco para hacerlo la semana entrante si me consiguen un taladro. En eso sale un profe de historia con quien, a fuerza de viajes en ómnibus, nos hemos hecho amigos. Le cuento que alguna vez jugué al básquet, que salí varias veces campeón en las juveniles de distintos cuadros de San José y que incluso una vez estuve en una preselección y en otra selección departamental (omití decirle, claro, cosas como que siempre había sido medio suplentón, siempre marcador y jamás nunca goleador de un partido..., ¿para qué decírselo?). Él, por su parte, me comenta que también jugaba (ahora no recuerdo el cuadro) y que una vez, en Montevideo, le tocó marcar a Capalbo durante unos minutos y que trances como ese no se los desea a nadie. Después dijo que marcar al Gonchi Caneiro le había resultado más accesible.

3- Esto de las cotidianas me lleva a pensar en el miércoles pasado. Miércoles 14. Me levanté a las seis de la mañana a desayunar pues tenía que lograr un ayuno de ocho horas para que, a las 15, me hicieran una nueva fibroscopía gástrica (trances como ese no se los deseo a nadie). Leí, cociné, cuidé a Santiago. A las once y media me acordé de 31 minutos y le mandé un mensaje a un amigo para que, si podía, los viera. ¿Qué es 31 minutos? Es un informativo chileno muy delirante conducido por títeres. Humor del mejor. Una cosa fenomenal a esa hora de la mañana. Mi amigo me mandó hoy sábado un mensaje contándome que los había visto y que le parecían “buenísimos”. Ahora sí me animo a recomendárselos a todos. También están en youtube. Destaco del programa las frecuentes apariciones del superhéroe Calcetín-Con-Rombos-Man, cuya imagen ilustra este post.

5 comentarios:

F. de P. dijo...

La fibroscopía gástrica me dejó pensando. Me asaltó el recuerdo de un espía de una de las tantas novelas del género que pasé por el buche que andaba con el estómago perpetuamente agujereado. Café, alcohol, cigarros. ¿No te querrás transformar en tu propio personaje? Es decir, una suerte de cruza de profesor de literatura viajante que llega al pueblo chico y se ve envuelto en una conspiración que debe resolver. Y yo siempre regalando personajes, una buena excusa para no hacerlo yo...

Belerofonte dijo...

En youtube.com busquen 'Objeción Denegada' LA MEJOR canción de "31 Minutos"

Damián González Bertolino dijo...

Es cierto que me lo habías recomendado cuando estuve en tu casa.
Voy a ponerme en campaña.
Un abrazo grande.

Leonardo dijo...

A ver, "genchi": de 31 minutos, creo, habría que no perderse a Freddy Turbina -vean la cara de ese demente cuando va en la bici, madre santa-, las encuestas callejeras de Mico el Micófono -"y a usted cómo le dicen?", es demasiaaaaado buena-, y una canción genial: "Devuélvame la pelota o si no no sé qué haré". Ah, Rodolfo, sí, Objeción denegada es muy buena, muy. "Porque habla como idioooooooota".

Telemías dijo...

La canción que más me gusta es la del Parque de diversiones. También una cuyo nombre no recuerdo pero que es de uno nuevo en el barrio que va a jugar con un grupo de vecinos. El mecanismo es así: están jugando a algo, por ejemplo ping pong y le dicen que se consiga una paleta para jugar. El tipo va a su casa y se hace una paleta de resquechos y cuando llega están jugando al hockey, y así como diez veces.