jueves, 12 de enero de 2012

Dramático testimonio: "EL CRÍTICO LITERARIO X"


El benemérito crítico literario X comienza su día. Va al baño y siente mucho dolor al orinar, pero no dolor físico sino dolor moral, pues en ese acto se va para siempre algo que hasta entonces lo constituía y que él toma por una gran pérdida. Le gustaría no orinar para que su yo no se diluyera en el Universo de esa forma tan poco honorable, pero ante ciertas cosas no puede. Acto seguido va al espejo, se mira y se golpea la cabeza, pues ha olvidado cambiarlo por uno más grande que refleje mejor su consagrada imagen.
Desayuna, aunque no sabemos qué.
Mientras lo hace revuelve archivos en su laptop. Después busca con cuidado el nombre de su próximo blanco.
En este sentido, X es terrible. No olvidemos que en algún lugar puede leerse que “estudió filosofía en la FHCE”. Claro que no terminó los estudios, pero ese pequeño detalle no parece afectarlo a la hora de considerarse como una de las luminarias más importantes, si no la única, del pensamiento contemporáneo. Si alguien le dice algo, dirá que eso no era para él y que la dejó porque las viejas estructuras lo vencieron y él estaba para otra cosa. Si entonces se le pregunta acerca de por qué incluye esa información en tal lugar, él dirá…bueno… algo dirá, algo demasiado inteligente, por supuesto, porque el quedarse en silencio no es nunca su actitud.
Digámoslo de una vez: la gran mayoría de la gente piensa que X escribe mal. Por lo tanto sólo una pequeña minoría piensa que X escribe muy mal. Él no se encuentra en ninguno de los dos grupos mencionados, así que constituye su propia categoría sin ninguna dificultad, pues él no necesita de nadie.
No necesita de nadie, es verdad, pero igualmente hay algunos de nosotros dispuestos a batirle el parche, vaya uno a saber por qué secreto designio cultural o psicológico.
X no se considera sólo un crítico. Él se considera, sobre todo, escritor. De hecho figura dentro de una clase de escritores llamada “los cirujanos”, o algo así. Temibles. Hay otras categorías tales como los “inocuos”, los “amigos de lo ajeno”, los “glam”, los “librerianos”, “los que se salvaron del naufragio”, “los automasturbatorios” y así… todas ellas generadas por poderosos agentes de la inteligencia cultural.
¿Qué si le han dicho a X que escribe mal? Vaya… sí, claro. Se lo han dicho. Pero X no deja que eso le afecte. Muy por el contrario, cuando recibe una crítica, X, lejos de guardarse a silencio, se desmaña de felicidad bajo el lema “cuanto menos me entiendan, mejor será mi obra”. Porque en esto X es admirablemente tajante: no quiere mejorar.
X no tiene lectores. X forma sus propios lectores. Los forma sometiéndolos a la rigurosa y exigentísima tarea de leer sus artículos, prólogos y reseñas, tras lo cual muchas personas débiles de espíritu han vomitado, metafórica y literalmente.
A X no le interesa generarse un lugar. A X le interesa ocupar el lugar que otros han generado antes. ¿Quiénes serían esos otros? Los nombres irán y vendrán, así que lo mejor será abstraer algunas características comunes de estos antecesores de nuestra sin par figura: 1) estar desconformes, 2) seguir desconformes, 3) hacer de la disconformidad una ciencia, o al menos una disciplina, 4) nunca conformarse sólo con estar desconformes, 5) conformarse sólo consigo mismos. Básicamente eso.
Muchos moralistas inoportunos le han llamado la atención a nuestro héroe por algunas aparentes contradicciones en las que suele incurrir. Por ejemplo, a X no le gusta la editorial BO, lo que no es impedimento para que haya enviado sistemáticamente sus libros al concurso literario organizado por tal editorial. A X no le gusta la periodista cultural Y; sin embargo envía prolijamente encuadernados sus mejores esfuerzos en el terreno narrativo al concurso en el que Y es la jefa del jurado. Ignoramos el porqué de estas contradicciones, pero prevenimos al lector de estas líneas: a X no le gusta que le recuerden esto. Además, tamaña afrenta jamás podrá ir en desmedro de la probidad ética de nuestro homenajeado. Y por si acaso alguna vez pueda ir, que vaya a la cola de otras que irían antes.
Muchos de nosotros creemos que X es ciertamente inteligente. Claro que X no puede rebajarse a demostrarnos su inteligencia en las cosas que escribe, por eso creeremos siempre y sostendremos en consecuencia que escribe mal a propósito. También creemos que su inteligencia radica, sobre todo, en elegir bien a los blancos de sus ataques. Siempre elige escritores mejores que él. Algunos mal hablados dicen que esta postura lo único que hace es asegurarle de pique un amplísimo target... Eso sí… X no se mete con quienes piensa que son igual de mediocres que él. Esos irán cayendo solos, piensa. ¡Su llamado existencial es ir contra los mejores! Sobre todo contra aquellos que han tenido la desgracia de ganarle el consabido concurso justamente a él. ¡Carajo!
X es de los que piensa que citar a determinado autor y el impacto que ese autor generó en él basta para que la gente piense que él es tan brillante como el autor citado.
X piensa que las vanguardias no han pasado.
Para X son novedad algunas cosas que ocurrieron hace más de cien años.
Una vez X estaba leyendo un libro de su autor norteamericano favorito. Sintió ganas de soltar un gas. Aguantó la tacada apelando a sus intrincados mecanismos psíquicos, buscó un bollón, bajó sus pantalones, soltó el gas, lo encerró en el bollón, corrió a buscar su cámara digital, tomó una foto del bollón, la bajó en la laptop, la colgó en su blog y la desparramó en facebook a través de ocho o nueve links bajo el copete de “mi pedo leyendo a Pynchon”. A mí y a otras sesenta y cinco personas nos gustó eso.



Firma: Acólito de X

Nota: acompaña este breve, doloroso e ilustrativo testimonio la imagen del método crítico que X promueve en sus talleres on line de Crítica Selvática.

7 comentarios:

jahey dijo...

Interesante. Todo, y en especial la pintoresca escena del bollón, me hace pensar que su X acaso siga los pasos de Evguénie Sokolov. El final de esa historia no deja de ser triste, aunque ingenioso e inciertamente reivindicativo.

Duda con respecto a la entrada anterior: ¿por qué, dado el avance tecnológico que da inevitablemente el la del siglo 21, se sigue haciendo la preguntita del libro que uno se llevaría a una isla desierta?

Telemías dijo...

Gran pregunta amigo jahey, pero es para la gente de perfil...
saludos!!!

Juan Manuel Candal dijo...

Pedro,

así como a cierto amigo tuyo le comenté que me parecía fuera de lugar una caricatura de vos que publicó en su blog, este texto que produjiste me parece particularmente triste.

Triste porque creo -todavía lo creo- que sos mejor persona que esto. Pero sencillamente, podés hablar del Crítico X, tener inmensas disputas por boludeces que a uds dos les parecen muy relevantes, pero hay párrafos donde metes en la bolsa a gente que no tiene nada que ver.

Ejemplo:

"X no tiene lectores. X forma sus propios lectores. Los forma sometiéndolos a la rigurosa y exigentísima tarea de leer sus artículos, prólogos y reseñas, tras lo cual muchas personas débiles de espíritu han vomitado, metafórica y literalmente."

No sé, realmente me da pena leer algo así escrito por vos. Te tengo como que sos otro tipo de persona. Quizás creas que lo mío viene a defensa del Crítico X y no, estoy seguro que él tendrá su respuesta y así estarán y es problema de ustedes nada más. Pero incluso si pensás que X escribe mal, meterte con que sus lectores son básicamente gente formada y casi "sometida" a su método, por lo tanto casi marionetas de su modo, me parece singularmente penoso.

Hay una parte de mí que se resiste a pensar que vos sos capaz de escribir esto y que te descarrilaste feo como cualquiera lo hace alguna vez... y también está la posibilidad de que pienses que todo esto que digo es una estupidez. De cualquier manera, creo que, más allá de tu relación con X, le debés una disculpa a todos los que leen (leemos) a X y nos parece que sí escribe bien, que sí tiene valor su literatura y no somos descerebrados que sigan un espejito de colores.
Quedará en vos cómo tomar el manto y repito: respecto a los demás. Con X puteensé, diganse de todo, no sé, es problema de uds. El debate "civilizado" me pareció una enorme masturbación semántica (de ambos lados) que dejé de seguir mucho antes de que terminara, pero si a uds les interesa, genial.

El resto, si los que leemos a X o a vos, somos lectores con inteligencia propia, por favor, dejá que lo decidamos cada uno de nosotros.


JMC

Telemías dijo...

Estimado Juan Manuel, debo decir que son muy atendibles todos los puntos que mencionás. Sobre todo si este texto es tomado en serio, como veo que fue tu caso. Entiendo que no es inocente su formulación en el contexto en el que sucedió todo, pero todo esto ha sido parte de un juego, Juan Manuel, un juego que involucró la publicación de una ilustración de mi imagen con un globito con algo que yo no dije. Eso fue explícito y sin anestesia. Esto no. Esto va sin nombre y el que se sienta aludido que se sienta.
Ahora bien, ser tratado de estúpido de forma sistemática y lateral por el hecho de ser docente y de querer a un autor de amplia “accesible” cansa un poco.
Lo mío es simplemente una parodia, una exageración, aunque reconozco que algún lector de X, cuando se sabe quién es X, pueda sentirse dolido. Conozco esa sensación porque alguna vez vos me llamaste, indirectamente, “mono”, ¿lo recuerdas? No por eso desconfié de tu bonhomía. Y además yo no pienso que vos no tengas criterio ni mucho menos. No pasa por ahí. Además, el tono de este texto es más cómico que trágico. O esa era la idea al menos.

sokon m dijo...

¿El crítico X es Ramiro Sanchís? ;-)

No era un pedo lo que había en el bollón, era una de las criaturas gaseosas de Los propios dioses, de Asimov.

Hablando en serio ¿de veras te calentaste con Sanchís por el dibujito? ¿O es toda una joda que organizaron entre ustedes? Si es en serio, me hago eco de lo que dice Juan Manuel.

BTW, Sanchís te lapidó cuando hablo de que encontraste 'tu nicho' en las novelas policiales. :-)

Dale, poné marcha atrás y hacete amigo de vuelta que no cuesta nada. Todo el mundo se descarrila de vez en cuando, pero siempre se puede arreglar.

Roberto Bayeto dijo...

Muy bueno, me reí mucho con la "disculpa" y especialmente con "El crítico literario X". Estoy completamente de acuerdo con casi todo lo que decís, especialmente porque conozco desde hace muchos años a ese esperpento y asumo la culpa por publicarle en mi revista y encima darle humos cuando era un imberbe.
Y el que dijo algo que soy duro por ahí, solo soy calentón y me gusta ir a otro nivel cuando me insultan... pero con los años descubrí que la mejor forma de enfrentarse a esta gentuza insignificante es haciendo cosas, ya que ellos como dijiste, solo tienen la capacidad de ocupar lugares y si dejás de hacer cosas, tratarán de ocupar tu lugar. Así que seguí trabajando y ganando los premios de los concursos en los que se presente que vas a tener la mejor victoria, especialmente cuando lo veas patalear y despotricar mil doscientos renglones de seudoprosa soporífera en su blog ilegible para memos sin vida.
En este país hay muchos idiotas que se creen tocados por una mano cósmica que tratan de imponer sus verdades y para lograrlo, se arrastran con las personas indicadas en el momento indicado.
Así nos va.
Congrats...
RB.

porahiandalacosa dijo...

Veamos: página 105 de "la vista..." en la que un personaje hace la presentación de Federico Stahl (consabido alter ego de Sanchíz, por si alguien lo ingnoraba, es decir Sanchíz hace que el personaje diga esto de él (de Sanchíz, obvio):
_ ... y gracias a la atención y el rigor intelectual de su hijo, hoy podemos escuchar esas últimas palabras de un gran historiador, cuya pertenencia a mi cátedra es algo que no dejará de enorgullecerme hasta el fin de mis días. Pero antes quisiera comentarles a ustedes, aunque quizá muchos ya lo sepan, que Federico, que publica bajo el nombre de Federico Stahl, es un escritor de ficciones y poesía muy importante en el medio cultural montevideano, ciudad en la que reside desde su nacimiento. Entre sus libros se destaca el poemario Mecanismos y la novela Desintegración, que despertara una gran polémica en el año 2001 por su contenido de violencia presentado sin tapujos ni concesiones. Desde entonces, Federico ha publicado artículos en varios libros sobre literatura y música popular, y se ha desempeñado como periodista en las secciones de cultura de numerosos periódicos. Si bien la historia no es su fuerte, com oél mismo em dijo hace unos días, estamos seguros de que sus habilidades literarias son más que suficientes para la tarea que lo aguarda, y los que admiramos la obra de su padre podemos estar tranquilos: la investigación de toda una vida está en las mejores manos imaginables...
Aplausos, aplausos."
Patético. Una fanfarronada burda y descomunal. Parece una broma, pero es así: Sanchíz hace que un personaje diga eso del propio Sanchíz!!! Yo me pregunto: Sanchíz se cree que es eso realmente???!!! Ese grado de megalomanía, ¿será normal? Ya que estamos... conozco un buen sicólogo... digo, por las dudas.
PD: la chupada de medias a Mella, será el anuncia de una entrevista en el país cultural??
Saludos